2025-12-07

La espía que me siguió

 




Cuando estuve trabajando en Reino Unido, a mediados de los dos mil dieces, me ocurrió una de las experiencias más curiosas de mi vida profesional, la empresa para la que colaborábamos envió a una persona exclusivamente para vigilar a mi equipo.

Se trataba de un proyecto para una de las empresas más grandes del mundo en el rubro de alimentos.

Un día llegó a la ciudad donde estábamos, proveniente del corporativo, en Estados Unidos, una chica de la que nadie sabía cuál era su rol en el proyecto. Ella simplemente estaba ahí en cada reunión, muy atenta. Y cuando no lo estaba, preguntaba. Un día, el gerente de proyecto de nuestro equipo dijo que algo se nos había olvidado hacer, ella al final de la reunión preguntó: “De nuevo ¿cuál es esa cosa que mencionaste que olvidaron?”.

Nunca interactuaba con nadie, ni siquiera de su propia empresa. Solo estaba presente. No solo durante la jornada laboral, también durante nuestro tiempo personal. Una tarde se ofreció para darme un aventón a mi hotel. Hizo conversación, le proveí poquísimo y le hice una serie de preguntas que ella despachaba rápido. Ella contrarrestaba preguntándome cosas a mí. ¿Y cómo van? ¿cuánto tiempo tienes haciendo esto? Debe ser pesado a veces trabajar en tantos proyectos y atender a varios clientes al mismo tiempo ¿no?

Fue con nosotros a Londres en el primer fin de semana libre que tuvimos y nos acompañó en nuestro tour de bares por Soho. No era particularmente platicadora, casi no éramos conscientes de que estaba ahí. Ella atenta a todo. Nadie de los casi diez que éramos en el grupo de esa ocasión la recuerda hasta que lo señalas. Pero ahí está en las fotografías de esa noche.

Imagen Michelle Lucas. 

 

 

 

 


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